¿La leyenda del Xocomil?

by Juan Arturo

Por Juan Arturo Pérez

Alrededor del fenómeno del Xocomil hay leyendas y datos interesantes que conocer. Leyendas, mitos e historias que se entretejen para ofrecernos un legado de este maravilloso lugar.

¿Qué es el Xocomil? se vive especialmente después de medio día, en ciertos sectores del lago, fuertes vientos y turbulencia que provoca temor y misterio.

Origen del Xocomil. Aunque las leyendas del Xocomil son bonitas historias de amor que explican el origen del viento del Xocomil. Lo cierto es que es un fenómeno natural resultado de la combinación de los vientos fríos y los vientos cálidos. Estos cambios de presión se desplazan muy rápido generando fuertes turbulencias sobre el lago. Al estar rodeado por montañas, el efecto es más fuerte. Esto ocurre regularmente por la tarde.

La palabra xocomil proviene de los vocablos kaqchikeles Xocom que significa recoger, e Il que significa pecados. Por ello se cree que el viento recoge los pecados de los habitantes de las comunidades que se encuentran en las orillas del lago.

Leyenda de amor. El guerrero kaqchiquel Utzil, quien huye con la princesa quiché Zacar, son perseguidos, al llegar al lago son auxiliados por un caimán, que Utzil había salvado. Zacar muere en la travesía y Utzil deposita su cuerpo en el lago. Por las tardes sopla el Xocomil para que nadie los vea jugar.

Otra versión de la leyenda de amor. Antes de que existiera el Lago de Atitlán, había tres caudalosos ríos que se unían entre sí justo en el centro de “Los Tres Gigantes”. Un idílico lugar de gran belleza para la suerte de los aldeanos que habitaban en el lugar.

Cada mañana, la hija del cacique de la región venía hasta este punto para darse un baño en el río, mientras disfrutaba del maravilloso paisaje. Su nombre era Citlatzin que traducido a nuestro idioma significa Estrellita. Citlatzin era conocida en toda la región por su gran belleza y por su dulce voz al cantar. Tan bonita era su voz que los ríos estaban locamente enamorados de ella. Todos días, los ríos esperaban ansiosos poder escucharla.

A Citlatzin no le faltaban pretendientes y estaba prometida con el hijo de otro cacique importante. Sin embargo, el amor lo encontró en un plebeyo, Tzilmiztli. Era un amor imposible ya que en aquella época los nobles y los plebeyos tenían totalmente prohibido tener algún tipo de relación. Aún así, el amor de ambos estaba por encima de todo.

Cada día, los dos amantes se daban un baño en las cristalinas aguas de los ríos. Con el tiempo, Citlatzin dejó de cantar. Los ríos, muy preocupados, preguntaron al viento cuál era el motivo del repentino silencio de Citlatzin. Este le contó sobre su relación con Tzilmiztli y los vientos se llenaron de furia.

Sus celos hicieron que los ríos acordaran con el viento que cuando Tzilmiztli se introdujera en el agua, el viento lo empujara hacia lo más profundo de las aguas hasta que el joven se ahogara. Querían deshacerse de él.
Cuando la joven noble vió lo que estaba sucediendo no se lo pensó y entró a las aguas para morir junto a su amado. Cuando los ríos se dieron cuenta de lo ocurrido se enfurecieron aún más y formaron unas corrientes por toda la región que dieron lugar al lago de Atitlán. El viento que hoy en día sigue soplando de forma habitual es símbolo de que ambos nunca olvidarán el pecado de Citlatzin.

Autor Otto Mora

Referencias:
Prensa Libre
Nattule.com

Acerca del autor: Juan Arturo
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